El proyecto integra de la biblioteca pública con un jardín botánico. Una estructura de acero, hormigón y vidrio de 250 metros rodeada de vegetación y agua.

El diseño se basa en cuatro consideraciones fundamentales:
La Ciudad de México es uno de los entornos urbanos más grandes, más contaminados y agresivos del planeta. Creemos que la planificación de edificios financiados con fondos públicos siempre debe alentar la expansión de espacios abiertos y zonas verdes sin automóviles

El área específica donde se construyó el proyecto fue un paisaje urbano árido

Los edificios y jardines generan un nuevo polo de regeneración ecológica urbana que se expande sobre un área densamente poblada.

La biblioteca es en sí misma un intento de reorganizar el conocimiento humano disponible.

El Jardín Botánico alberga una amplia variedad de flora endémica de México. La cultura y la naturaleza, a menudo en lados opuestos, forman una unidad en la que el visitante puede conciliar su coexistencia. Las áreas de lectura ofrecen al usuario la oportunidad de experimentar el contacto directo con la naturaleza. Todas las áreas se benefician de la iluminación y ventilación natural.

La biblioteca es un gran barco que navega a través del tiempo envuelto en un jardín que siempre es nuevo y siempre nuevo.

Esta obra es de gran impacto por su simplicidad y por como rompe con los parámetros formales y constructivos de lo que representa un símbolo religioso como el de una capilla, una iglesia, etc. En resumen plantea una nueva manera de afrontar y ver los edificios de carácter religioso.

“…Ubicada en la llanura pampeana, al este de la provincia de Córdoba, la Capilla San Bernardo (patrono del lugar) se erige en un pequeño monte de árboles, originariamente ocupado por una casa rural y sus corrales, ambos desmantelados para reutilizar sus materiales, fundamentalmente sus ladrillos centenarios. El sitio no cuenta con energía eléctrica, agua corriente, ni ningún tipo de servicio, la naturaleza impone sus condiciones…”

La capilla San Bernardo tiene una superficie aproximada de 92 metros cuadrados contrastando su exterior conformado por planos y aristas con las formas curvas de las aperturas y superficies interiores.

Buscando ser parte del paisaje que la rodea y dejando de lado toda intención de imposición al mismo, la obra se compone de dos paredes curvas que con sutileza y simplicidad conforman el patio en el cual está contenido el prisma que corresponde a la capilla.

Dicho volumen se abre en dirección a la puesta del sol, con la finalidad de captar la luz natural en el interior. El ingreso esta desplazado hacia uno de los laterales haciendo que el acceso sea mucho más íntimo, a su vez el pasillo se angosta cada vez más con la finalidad de que lo importante no sea la puerta de ingreso sino lo que hay detrás de ella al atravesarla. Aquí vemos la primera y marcada diferencia con los estándares de la arquitectura religiosa donde el ingreso es en sí mismo un símbolo de monumentalidad y refleja mediante sus formas, proporciones y detalles las características de la cultura del lugar y de sus habitantes.

Capilla San Bernardo

  • Ubicación: Zona Rural, La Playosa, Córdoba, Argentina
  • Autor: Arq. Nicolás Campodonico
  • Colaboradores: Arq. Martin Lavayén, Arq. Soledad Cugno, Arq. Virginia Theilig, Arq. Gabriel Stivala, Arq. Tomás Balparda, Arq. Pablo Taberna, Arq. Gastón Kibysz
  • Asesoramiento Litúrgico: Don Ambrogio Malacarne, Arq. Roberto Paoli, Arq. Gustavo Carabajal
  • Asesoramiento estructural: Ing. Carlos Geremía
  • Construcción: Arq. Jerónimo Silva
  • Superficie del terreno: 10.000 m2
  • Superficie cubierta: 92 m2
  • Año de proyecto: 2010
  • Año de construcción: 2012/2015

El color y la forma juegan un aspecto esencial en la construcción de los edificios, debido a que dichos aspectos inevitablemente transmiten una información implícita, que está dirigida a y captada por los inconscientes de los usuarios que habitan los edificios, ejerciendo un efecto en los estados de animo y comportamiento de las personas.

La arquitectura, entre otras cosas, es también una disciplina humanista y de alta interdisciplinariedad, por lo que la psicología del ser humano, con sus filias y son fobias, son también aspectos esenciales que todo arquitecto debería tener en cuenta en toda fase de diseño de proyecto, para poder crear espacios, donde las personas se encuentren más cómodas y puedan habitarlos de una manera más confortable y saludable.

Los colores y sentimientos no se combinan de manera accidental, que sus asociaciones no son cuestiones de gusto, sino que son experiencias universales profundamente enraizadas desde la infancia en nuestro lenguaje y nuestro pensamiento. El simbolismo psicológico y la tradición histórica permiten explicar por qué esto es así.

Un color puede producir muchos efectos distintos, a menudo contradictorios, siendo lo importante el efecto produce un color dependiendo de con que otros colores se asocia.

  • Azul: Es el color que más asociamos a la armonía y confianza. El cielo y el mar es azul, es el color espiritual, de lo basto, sereno y profundo.
  • Rojo: El color de todas las pasiones, y está determinado por dos experiencias vitales: el fuego y la sangre, el color más vigoroso, el color de la fuerza de la vida. Asociado con el negro transmiten la información de pasión y misterio.
  • Amarillo: Es el color del optimismo, la mentira y la envidia, de la iluminación y del entendimiento. El amarillo puro, es el color de la iluminación, y asociado con el negro se convierte en símbolo de impureza e inseguridad, debido a que otros colores influyen fácilmente en él.
  • Verde: (azul + amarillo): El color de la fertilidad y de la esperanza. Está relacionado con la naturaleza, con una ideología y un estilo de vida. El color de la vida y la salud.
  • Negro: El negro es la ausencia de todos los colores. Es un color sin color y está asociado con el final, el universo y la no luz. El negro es señal de duelo por la muerte, e invierte todo significado positivo de cualquier color vivo, profundidad y misterio.
  • Blanco: Lo asociamos al comienzo y a lo nuevo. Es el color de la verdad, la honradez y el bien. La limpieza, la pureza y lo higiénico se asocia al color blanco.

Las personas dedicadas a cuidar enfermos visten enteramente de blanco. Y el mobiliario de los hospitales es también blanco. La atmósfera esterilizada de los hospitales es un contexto en el que el color blanco suscita asociaciones negativas. Habitualmente tenemos asociada la idea de un enfermo grave dentro de una cama de sábanas blancas.

Llegándose a la conclusión de que la forma geométrica círculo le correspondía al color azul, porque el cielo es azul y el hombre lo representaba desde la antigüedad como una cúpula redonda.

La forma geométrica cuadrado le correspondía al color rojo, porque no es una forma natural, que no está en la naturaleza, sino creada por el hombre.

El triángulo se le ha asignado tradicionalmente al color amarillo, con lo espiritual, con un ojo dentro del triángulo, como que todo lo ve, el ojo de dios. El triángulo está formado por tres vértices, en donde los dos vértices de la base simbolizan los opuestos, y los dos lados que suben hace arriba convergen en un punto, que simboliza la perfección como integración de los opuestos.

La psicología del color es tenida en cuenta en la mayoría de los casos en las plantas hospitalarias infantiles, colegios y centros de salud mental, beneficiándose así estos efectos psicológicos, solamente a un tipo de población muy restrictiva como son los niños, ancianos y personas con problemas psíquicos, pudiéndose emplear estos recursos psicológicos para un número y variedad de edificaciones y poblaciones más amplios.